domingo 25 de julio de 2010

Discepolín explica a Eva y a Juan

A continuación, el texto leído por Discepolín - a mordisquito- antes de las elecciones de Noviembre de 1951, en las cuales Perón se impuso en forma arrolladora.

Este 26 de Julio, acaso sirva para entender muchas cosas de nuestro presente y del legado inmortal de Evita:

«Bueno, mirá, lo digo de una vez. Yo no lo inventé a Perón. Te lo digo de una vez, así termino con esta pulseada de buena voluntad que estoy llevando a cabo en un afán mío de liberarte un poco de tanto macaneo. La verdad: yo no lo inventé a Perón, ni a Eva Perón, la milagrosa. Ellos nacieron como una reacción a los malos gobiernos. Yo no lo inventé a Perón ni a Eva Perón ni a su doctrina. Los trajo, en su defensa, un pueblo a quien vos y los tuyos habían enterrado de un largo camino de miseria.

«Nacieron de vos, por vos y para vos. Esa es la verdad. Porque yo no lo inventé a Perón, ni a Eva Perón. Los trajo esta lucha salvaje de gobernar creando, los trajo la ausencia total de leyes sociales que estuvieran en consonancia con la época. Los trajo tu tremendo desprecio por la clases pobres a las que masacraste, desde Santa Cruz hasta lo de Vasena, porque pedía un mínimo respeto a su dignidad de hombres y un salario que los permitiera salvar a los suyos del hambre. Sí, del hambre y de la terrible promiscuidad de sus viviendas en las que tenían que hacinar lo mismo sus ansias que su asco. No. Yo no lo inventé a Perón ni a Eva Perón. ¡Vos los creaste! Con tu intolerancia. Con tu crueldad. Con la misma crueldad aquella del candidato a presidente que mataba peones en su ingenio porque le pisaban un poco fuerte las piedritas del camino a la hora de la siesta.

«Sí, yo sé que te fastidia que te lo recuerde. Es claro, pero vamos a terminarla de una vez. Porque yo no lo inventó a Perón ni a Eva Perón. Los trajo la injusticia que presidía el país. Porque a fuerza de hacer un estilo de tanto desmán, terminó por parecerte correcto lo más infame. Claro, a vos no te alcanzaba esa injusticia. Tendrías, como un señor que yo conocía y que iba todos los meses a cobrarlo, una puesto de ama de cría para cubrir sus gastos, que se lo pagaban oficialmente, y un sueldo para salir con el Klan. Yo me acuerdo del Klan. Y vos también. Aquella mafia siniestra que salía sólo para aterrorizar gente y mataba una vez a gomazos, otra vez a tiros y a veces con el camión para hacerlo más divertido. No, si la memoria fastidia. Pero yo no lo inventó a Perón ni a Eva Perón. Los trajo la estulticia que manejaba el país. Mirá, si vos hubieras estado en la Semana Trágica como yo y como tantos, en Cochabamba y Barcala, y hubieras visto morir primero a aquellos cinco, fuego a cientos y hubieras visto masacrar judíos por una "gioriosa" institución que nos llenó de vergüenza, no hubieras formado nunca más parte de ese partido que integrás por amor propio y quizá por ignorancia de tantos hechos delictuosos que son los que empezaron a preparar la llegada de Perón y Eva Perón. En un país milagroso de rico, arriba y abajo del suelo, la gente muerta de hambre. Los maestros sirviendo de burla en lugar de hacer llorar porque estaban sin cobrar un año entero. ¡No! ¡Y todo vendido! ¡Y todo entregado! Yo sé que te da rabia que te lo repitan tantas veces, pero es que entristece también pensar que no lo querés oír. El otro día, en un discurso oí que decías refiriéndote a un gobierno de 1918: "Ya por ese entonces los obreros gozaban..." ¿De qué gozaban? ¡Los gozaban!, que no es lo mismo. Y, sí, Mordisquito, ¡los gozaban!

«La nuestra es una historia de civismo llena de desilusiones. Cualquiera fuese el color político que nos gobernó, siempre la vimos negra. Aspiramos a gozar y al final nos gozaron. ¡Todos! ¡Siempre! Una curiosa adoración, la que vos sentís por los pajarones, hizo que el país retrocediese cien años. Porque vos tenés la mística de los pajarones y practicás su culto como una religión. Cuanto más pajarón él, más torpe y más crédulo vos. Te gusta oír hablar a la gente que no le entendés nada, la que te habla claro te parece vulgar. Yo también entré como vos y, ¿por qué no confesarlo?, me sentía más conmovido frente a un pajarón que frente a un hombre de talento. El pajarón tiene presencia, tiene historia larga, la que casi siempre empieza con un tatarabuelo que era pirata. Yo también me sentía dominado por los pajarones cuando era chico. Ahora ¡No! Cuando era chico, sí. ¡Pero no ahora Mordisquito! Salvate de los pajarones. El fracaso -por no decir la infamia- de los pajarones fue lo que trajo como una defensa a Perón y Eva Perón. Pero no fui yo quien los inventó. A Perón lo trajo el fraude, la injusticia y el dolor de un pueblo que ahogaba de harina blanca y una vez tuvo que inventar un pan radical de harina negra para no morirse de hambre. Tampoco te lo acordabas. ¡Ay, Mordisquito, que desmemoriado te vuelve el amor propio!

«Te dejo. Con tu conciencia. ¡Perón es tuyo! ¡Vos lo trajiste! ¡Y a Eva Perón también! Por tu inconducta. A mí lo único que me resta es agradecerte el bien enorme que sin querer le hiciste al país. Gracias te doy por él y por ella, por la Patria que los esperaba para iniciar su verdadera marcha hacia el porvenir que se merece. ¡A mi ya no me la podés contar, Mordisquito! Hasta otra vez, sí. Hasta otra vez.»



viernes 16 de julio de 2010

Me parece que La Pampa está de luto/ se casa un puto / se casa un puto

No...La Pampa no está de luto. Acompaña la iniciativa igualitaria, como casi todo el país. Pero sus legisladores mostraron no estar a la altura de las circunstancias. Nos decíamos con el cumpa Tony, que sólo un milagro podía hacer que los gorilones de Verna, Higonet y Marino votaran a favor de la iniciativa. El milagro no ocurrió y parece que hay alguien que sabe por qué: una jueza de Gral Pico dice anunció hoy que no casará a ningún homosexual. Así de corta ¿Por qué? Porque la jueza, aparentemente, sabe lo que Dios Piensa: "Me crié leyendo la Biblia (1) y sé lo que Dios piensa. Dios ama a toda la gente pero no aprueba las cosas malas que hace la gente. Y una relación entre homosexuales es una cosa mala delante de los ojos de Dios."
Novedosa teología y asombrosos poderes: no es Dios es el que conoce sus pensamientos, si no a la inversa. Una lástima que se haya dedicado a la terrenal tarea de jueza. Con esas capacidades, podría haber cosas mucho más trascendentales. Por lo pronto, podría haberle avisado a la defensa argentina donde iba el centro de los Alemanes...otra que el pulpo Paul.





(1) Y así quedaste...

martes 13 de julio de 2010

2 cosas con respecto del matrimonio igualitario

- Si es para estar en contra, termínenla con los eufemismos, las careteadas y el doble discurso. No hablen más de proyectos superadores, de derecho natural.
De frente y al hígado, como este diputado Salteño (radical, para más detalles):


Diputado en contra del matrimonio gay dijo tener: “la cola cerrada y la mente abierta”

“Tengo la cola cerrada y la mente abierta", subrayó el legislador de la Unión Cívica Radical.
En un breve comunicado titulado "No al matrimonio gay", Olmedo señaló que con la ley que reforma el Código Civil para permitir el casamiento entre personas del mismo sexo "se destruye la sociedad".
"Lo primero es la familia", agregó el diputado por Salta, que había adquirido notoriedad en los últimos meses por manifestarse a favor de la vuelta del servicio militar obligatorio. (Nota: avalando la tesis de Víctor Hugo Morales, que se repitió en 678 ayer)
A la vez, Olmedo protagonizó otra polémica el mes pasado, cuando fue fotografiado en el renombrado boliche Cocodrilo, durante una celebración por el Día del Periodista"





-Si es para estar a favor, no digan más “soy heterosexual, pero apoyo el matrimonio gay”. La aclaración no hace falta, solo agrega un poco más de segregación, porque pretende salvaguardar al emisor de la “sospecha” de ser gay. Es como si para estar en contra del racismo, hubiera que decir: “y te lo digo yo, que soy rubio”.



PD: "Pepe o calle" me parece uno de los argumentos más pelotudos que escuché en mi vida. Nefasto porque implica asumir que "hay algo peor para un chico que tener padres homosexuales: vivir abandonado en la calle". Pelotudo por donde se lo mire. Y por otro lado, un reduccionismo total a la hora de analizar el problema de la minoridad y su situación social en la argentina.

sábado 3 de julio de 2010

Pena

Se escribe así, con la herida todavía abierta, con una emoción que no encuentra cauce ni contención, con palabras vanas para atravesar estas horas espantosas. Se escribe así, porque el análisis frío no sirve para nada, es pura vanidad, es futuro en un momento en que hay cierto regodeo masoquista en el dolor, cuando algunos nos queremos quedar prendidos aunque sea un rato más a la ilusión despedazada, a los añicos de la gloria y la esperanza que fulguraba hace unas horas. Se escriben así esta bronca y estas lágrimas contenidas: para adelante quedan cosas que todavía no me interesan.

Diego tenía que ganar. Había un mensaje de revancha postergada, de gladiador con mil cicatrices que volvía a la arena con conocimiento del Cielo y el Hades, de la oscuridad y la luz. O un hombre, apenas, pero un hombre hecho mensaje de la humanidad toda: se puede caer y volver, siempre se puede volver a empezar y, sobre todo, siempre vale la pena el coraje.

jueves 1 de julio de 2010

La impunidad y el odio y el miedo

Asumamos que los días de dictadura no fueron para todos un manantial de lágrimas e impotencia atragantada. Hubo quienes entendieron que aquella purga social dirigida implicaba un nuevo estado de cosas definitivo e inamovible, tranquilizador y aprovechable. Aquellos que conocían en detalle la profundidad y el alcance del plan represivo, no debieron tener dudas de que la nueva hora permitía el desparpajo de la impunidad y dieron rienda suelta a sus apetitos lucrativos, tomando del río revuelto lo mejor para sus bolsillos y aprovechando la muerte ajena para adornar sus paupérrimas vidas. Tal es el caso de Clarín, gran beneficiario de la tortura dictatorial, que logró hacerse de papel prensa para empezar a consolidar su emporio monopólico y constituirse en el gran centro que dictaba los pulsos de la opinión pública argentina. Por si los beneficios empresariales no alcanzaban, la dueña del Clarín recibió un regalito adicional para apuntalar su complicidad: dos niños apropiados por los militares luego de la ejecución de sus feroces tareas represivas. No podemos saber el nombre que esos chicos tenían cuando fueron arrebatados a sus aun no identificados padres, pero luego recibieron el de Marcela y Felipe Herrera de Noble, convirtiéndose, en una voltereta histórica de las más perversas, en herederos del emporio mediático que sostenía la estructura comunicativa de la dictadura.
El tiempo pasó entre juicios incompletos, revisiones autoindulgentes, reacomodamientos convenientes, pronunciamientos militares, indultos y eufemismos. Es probable que con la llegada de la democracia ya no se pudiera ejercitar el aspaviento de reeditar las tapas de revistas que habían publicado en el 77, con la foto de Marcela y Felipe, pero tampoco había que temer que el poder político, condicionado por el poder de fuego y la falta de escrúpulos del creciente monopolio, tuviera el desatino de hurgar allí donde el manto de silencio dictatorial seguía indemne. La impunidad era reina y el silencio su principal alfil. Fue Guillermo Patricio Kelly el primero en poner el tema en el tapete, lo que le costó su trabajo y, de paso, arrastró el de Liliana López Foressi, en un sacrificio de piezas pactado entre el Ménem y Magneto. Más tarde, el juez Marquévich detuvo a la señora de Noble por el caso de la apropiación, pero la voluntad política del menemismo no llegaba a extremos que fuesen más allá de lo conveniente en términos inmediatos, y la presión del monopolio alcanzó para terminar con el atrevimiento del juez y su carrera. Pasaron los años: Clarín tranzó con De La Rua, con Duhalde, con Kichner. Pero este último había lanzado sus energías en un sentido difícil de controlar: la voluntad de investigar podía más temprano que tarde golpear sobre el secreto de la apropiación de Noble. Finalmente ocurrió: más de 10 años después (cuando cualquier otro caso de apropiación se define en cuestión de meses) se volvió a abrir una causa y se retomó la investigación. Luego de más de 100 nietos recuperados, los casos más emblemáticos, aquellos que dejan al desnudo la filial relación entre poder militar y poder mediático, volvieron a estar en el centro de la escena. Han pasado meses, con idas y vueltas que incluyen operaciones mediáticas, complicidad de legisladores y jueces, maniobras escandalosas de adulteración de muestras; ríos de dinero y cataratas de promesas para quienes sostengan la lealtad al gran grupo en su hora más difícil. Hasta la izquierda que se llena la boca hablando de la dictadura cada 24 de marzo, está con los pantalones mojados ante la magnitud del secreto que está por develarse.
Ahora víctimas y victimarios han decidido fugarse. Dejar el país para escamotear una vez más la verdad. La fuerza del miedo y el poder del odio sostienen las inauditas maniobras de una mujer que conoce un secreto empapado de sangre: miedo tienen los opositores, a quedar en la vereda de enfrente del gran diario, y miedo tienen algunos de que el ojo indagador de la memoria finalmente se pose sobre sus acciones del pasado. Miedo tienen los que ven en esto una batalla ganada por los organismos de derechos humanos, porque su alma, apenas capaz del odio, solo es capaz de analizar las cosas en la lógica binaria de “kirchnerista y no-kirchnerista”. Entienden los miserables -que tanto abundan- que la verdad implicaría un logro para el kirchnerismo y prefieren – esto es lo verdaderamente grave- la impunidad y la infamia, sin asumir que tal cosa los sitúa a un tris de convertirse en cómplices de los crímenes más aberrantes. Es el odio, y no otra cosa, el que mantiene cohesionado a este monolítico bloque de silenciosos espectadores. El odio es el que, por ejemplo, puede equiparar la riqueza mal habida de Jaime con la masacre de una familia entera, con ataúdes vacíos y abuelas errantes en la historia reclamando saber la verdad. Apenas el odio, con su fuerza histórica rediviva, en su manifestación más salvaje: preferir la impunidad y el dolor de las víctimas antes que ver que la voluntad de un gobierno ha podido con el muro de silencio más firme de nuestra historia.
Contra ese odio histórico, renovado, vuelve a debatirse un proyecto político. Ya no es la resistencia en las calles, las marchas testimoniales, la lucha desde el llano. Hoy la verdad se despereza en las más altas esferas del poder. El miedo de los asesinos es comprensible ¿Pero quienes son los cómplices? ¿Cuántos cómplices descubrimos cada día? ¿Hasta donde llega la trama subterránea de la mentira sangrienta?