martes 30 de marzo de 2010

Inspiradísimo, me siento en el inodoro, y pienso:

Que la nuestra es una lucha que se ejecuta a toda hora y en todo momento, en la coyuntura que nos toque, pensando en fortalecer el proyecto nacional y popular, no solo para que llegue a 2011, si no para que lo haga en ascenso, con iniciativa política, con capacidad de llegar y convocar al pueblo detrás de la causa, y lograr consolidarnos en un nuevo ciclo más allá del 2011.

Pero…

Que la posibilidad de una derrota en 2011 no es un dislate, y que entonces debemos saber que más allá de la coyuntura, del día a día y el corto plazo, está nuestro rol histórico y, tal vez, generacional.

Que 2001 significó la implosión de un orden económico -que había sido instaurado a fuerza de sangre en la Argentina en 1976- y la explosión de una trama política, derivando en una crisis profunda de los partidos políticos, que se hace notoria en la disgregación del radicalismo primero y de parte del justicialismo hoy. Y también una cultura se desmorona, aunque lentamente: la que dimana superestructuralmente del orden económico neoliberal*.

Que el proceso abierto en 2003 marca un quiebre con ambos órdenes, incorporando una nueva concepción económica – intervención estatal, modelo industrialista, subsidios en áreas priorizadas, desarrollo científico-tecnológico, fortalecimiento del sector público, paritarias, mercado interno como prioridad, creciente participación de asalariados en el PBI-, e incorporando actores políticos otrora excluidos: movimientos sociales, organismos de derechos humanos, pueblos originarios, intelectuales, juventudes con vocación política e intelectual, sindicalismo renovado, agrupaciones de género y de lucha por las libertades sexuales.

Que más allá de 2011 – como dice Horacio Verbitsky- está 2012. Que la vuelta al pasado (previo a Diciembre de 2001) es imposible si no es a fuerza de una represión brutal y de un avance sobre las conquistas populares que el pueblo argentino no podría resistir ni tolerar, máxime cuando perduran en su memoria la épica y la madurez de las jornadas que dieron por tierra con De La Rua.

Que la oposición naufraga y fracasa, no solo por su atomización y sus cacicazgos volátiles y anecdóticos, si no también porque no es capaz de interpretar esa realidad: al neoliberalismo, a los 90, no se vuelve. El que lo quiera hacer, será fagocitado por la historia.

Que el gobierno actual supone una renovación, una bisagra histórica, pero que – natural e inteligentemente, ya que se trata de consolidar poder para iniciar el cambio histórico- conserva en su estructura algunas rémoras del pasado, que es necesario gradualmente ir superando y mejorando.

Que nos toca a nosotros.

Que nos toca a nosotros entender ese rol que se nos asigna: la construcción de un período histórico distinto al que iniciaron Martínez de Hoz y Videla. Con justicia social, soberanía política, desarrollo económico, tecnológico e industrial, integración latinoamericana plena, respeto por la diversidad cultural e individual, participación popular y enriquecimiento de la democracia.

Que podemos perder en 2011 ¡Qué novedad! Pero no podemos perder el tren de la historia. Que algún desgraciado puede tener el mal tino de derrotar al gobierno en 2011 y pensar en virar el timón hacia el pasado y que, por lo tanto, ellos no pueden ganar en términos históricos, porque apuntan a habitar un edificio que ya fue demolido.

Que nos toca la historia, pensaba, en el inodoro, que es un lugar propicio para este tipo de reflexiones solemnes.


* El baño despierta los suburbios marxistas de mi conciencia

Agitar los fantasmas del miedo y el odio

Previsible accionar perverso por parte de Macri: agitar los miedos y explotar la ignorancia y el odio de la “gente” para justificar un avance contra los excluidos. Arte del fascismo, que le dicen. Macri mete en la misma bolsa todo lo “oscuro, aquello que le da miedo al porteño bien, al vecino de Buenos Aires, como le gusta decir a él. Encapuchados, el demonio largamente construido desde la irrupción de los piqueteros: ¿Por qué esconden la cara?- pregunta la señora frente al televisor, a coro con el periodista bien pagado que echa fuego a la hoguera de los odios de clase.
Limpiavidrios, esa cara que no queremos ver. La pobreza, la exclusión, acercándose al parabrisa del auto a brindar un servicio -a regañadientes, tal vez- para recibir una moneda. Acaso la única forma de llegar al cero kilómetro para muchos: limpiarle el vidrio. El pequeño burguesito miserable, asustado y apurado, pide por favor que no le toquen su mercancía, que no lo atrasen estos excluidos a él, que está tan apurado en ser parte del mundo y en comprar y consumir.
Caras negras que “la gente” no se merece el disgusto de ver. Pero tampoco nos tomen el pelo: encapuchándose tampoco nos ahorran el trance. DESAPAREZCAN, dice Macri, son delincuentes: los limpiavidrios, los encapuchados, los negros, los cuida coches, los delincuentes, los pobres, los cabecitas, los terrores de la sociedad aterrorizada, mediatizada, pensada…por Macri y los grandes medios de la mierda.

Ya llegará. Tiene que llegar el día de la justicia, en que los limpiavidrios no tengan que limpiar vidrios y puedan escupirle la cara al hijo de puta de Macri.

sábado 27 de marzo de 2010

El “Gran Diario Argentino” ¿Es Yetatore?

Desde hoy, no lo nombro más. Yo no se si creer o no, pero hay cosas que solo por la posibilidad de que sean ciertas, ameritan algunas precauciones: yo, al “gran diario”, no lo nombro más.
La primera vez que escuché la versión, vino de boca de un amigo mío, muy maradoniano. Les cuento, más o menos, como fue el diálogo, pero reemplazando el nombre del diario:

-Es mejor que “el gran diario argentino” esté en contra del Diego, si siempre que ellos apoyaron a la selección, perdimos, y cuando estuvieron en contra, como en el 86, salimos campeones- me dijo
- ¿En serio “el gran diario argentino” estaba en contra del equipo en el 86?- le pregunté, un tanto incrédulo
- ¡¿Cómo?! ¡Claro! “El gran diario argentino” y “El gráfico” eran los principales enemigos del Narigón. Lo criticaban por el sistema táctico que usaba, porque no ponía wines ¡Hasta le llegaron a discutir la titularidad y la capitanía de Maradona! Después, fue famoso: se dieron vuelta y se convirtieron en los famosos panqueques.
- Eso si que no lo sabía- dije
- ¡Siiiii! Son re-mufa
- ¿Vos decís?
- Si, fijate: en el 86 le hicieron la guerra al equipo, lo trataron de bajar a Bilardo hasta el final. Ya entonces practicaban el ejercicio destituyente. Lo que pasa que ahora apuntan más alto. En el 90, no estuvieron en contra, porque ya habían tomado la sopa, pero tampoco estuvieron cerca: fue un mundial que se televisó exclusivamente por ATC. Y salimos subcampeones. Del 94 en adelante, el “grupo”, encabezado por Canal 13 y Macaya y Cia, se apoderó del mundial: filmaban la concentración argentina, le hacían reportajes al Diego todos los días… y mirá como le fue: quince meses de suspensión para el gordo y eliminación en octavos. Paenza y Macaya Márquez se la pasaban pegados al 10, que, si no me equivoco, tenía contacto de exclusividad con el 13.
- Puede ser…
- ¡Si! ¡Es! ¡Son yetatore! Por eso me preocupa que ahora anden con esa boludez de la “misión mundial” y toda esa gilada. Porque son mufa, hermano. Desde que ellos agarraron la manija del fútbol y, naturalmente, de los mundiales, no volvimos a ganar nada. Macaya no hace otra cosa que explicar, cada cuatro años, porque quedamos afuera del mundial. ¿Y para quien trabaja Macaya?
-Para el grupo…


Así que mi amigo me convenció. Y yo lo pienso y le doy la razón: algo raro hay. En 24 años que apoyaron, que hicieron buenas migas con los jugadores, que estuvo todo bien, no ganamos nada. Ahora están en contra. Y es buena noticia. Pero, más vale, no leerlo.

El fascio que se enojó con TN


El facebook de TN, donde la "gente" se le une en comunión y hacen esa maravilla que se llama "TN y La gente". Una colección de mogólicos digna de un museo teratopsíquico, que denuncian la basura en Caseros, un choreo en Temperley o un hecho de corrupción de un agente de tránsito en San Isidro, convencidos de que TN es "la liga de la justicia" y su salvación.

En ese escenario, aparece un fascio de verdad y los pone en un brete: Ernestina: ¿Qué criticás a Videla, si gracias a Videla tuviste hijos? Pero che, no pegan una. Ahora no solo tienen que pelear con los kirchneristas, si no que también llega la fachada firme, carrera, march. Por favor, miren la fotito que clavó Jorgito Echeverría en Feisbuk...

viernes 26 de marzo de 2010

Cyber Militancia

Con imagen robada al Emo Natanael se ilustra este post

Hace algunos días, el compañero ultra-K "Tony", del blog La Pampa Peronista, empezó a agitar esta encuesta en Facebook, invitándonos a votar ustedes saben a quien. En ese momento lo cargué: - Estamos para la boludez, le dije, y el cumpa "ultra-K" me respondió - palabras más, palabras menos- : Yo a Cristina la voto hasta para mejor culo de Reef. Me tocó la fibra sensible, y de repente yo también me encontré votando en la revista "OH La Lá" a favor de ustedes saben quien, como si se tratara de un plebiscito crucial en la vida del movimiento nacional y popular. En esos días marchaba tranqui en punta Flor Peña, lo cual no era un mal resultado para los ultra-K (como el cumpa "Tony, por ejemplo), pero dejaba un retinte amargo porque donde quiera que esté "ustedes saben quien", uno quiere que gane como sea. La cuestión es que desde facebook evidentemente hubo una corriente de votos hacia la "banalización ultra-K" y resulta que ahora puntea tranquila y parece irreversible la tendencia de que, para Oh La Lá (la revista hecha para mujeres por "La Nación", una de esas revistas que asume que a las mujeres solo les interesan las pelotudeces, el macramé y los perfumes) Cristina sea la mujer del año. O sea, a 5 días del cierre de la encuesta, la tienen adentro. Voila!

La pregunta es: Esto ¿Es un hecho político? La respuesta es: SI, un hecho político pelotudo y extraordinario.

Como señala el emo, a La Nación esto le calza como un cactus en el orto, sin dudas, porque, si la esconden, tienen que explicarle a 16.000 votantes que carajo pasó con la encuesta en la que ellos votaron, o la tienen que publicar, tal vez en tapa. Y si tienen que publicar eso, tendrán que explicar que Cristina fue la mujer del año en términos que no contradigan el espíritu superficial y baladí de la revista. Digo, no pueden poner a Pagni o a Morales Solá a explicar porque ganó Cristina. Tendrán que decir alguna pelotudez y seguir mamándola. Repito la pregunta: ¿Es un hecho político, aunque sea ínfimo y recontra boludo, que algo así como 6.500 Kirchneristas rompehuevos le copen la encuesta, se la den vuelta, y obliguen a "La Nazión " a reconocer que además de "la gente" hay otro componente inmanejable y no derrotado, que le da la batalla aún en el terreno más boludo, poniéndole un toque de irreverencia y rebeldía y alguito de contenido político a una encuesta para mogólicos como la que hace Oh La Lá?

No se. En todo caso, adscribo a lo que dijo la compañera - segunda mujer del año- Flor Peña: "Que no nos roben la alegría". Cagarse de risa un rato con la calentura que debe tener el jefe de redacción de "Oh- La- La(tenés adentro)", hacer este tipo de movidas divertidas es respetar el consejo Jauretchiano: "Nada grande se puede hacer con tristeza. El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente”. Combatimos alegres y, a veces, cagándonos de risa. Combatimos, aún sabiendo, que podemos perder, pero que tenemos la función de decir siempre presentes. Hasta en la encuesta para deficitarios en Litio que propone Oh La Lá.

CRISTINA Mujer del Año.
(entrá a votar acá)

Y que sigan mamando

jueves 25 de marzo de 2010

Encuestas para medir el nivel de idiotismo medio de los lectores


El método es el siguiente: ponemos esta encuesta, si gana el si, mañana ponemos una que diga: Después de la actuación de Medel ¿Maradona debe convocarlo a la selección?, si gana el si, podemos respirar tranquilos con el nivel intelectual medio de nuestros lectores

miércoles 24 de marzo de 2010

Acerca de Tenembaum y el uso político de los derechos humanos

Que la inocencia nos valga si no somos capaces de discernir detrás del lúgubre manto de la hipocresía la verdadera significación de las palabras. Que paguemos justo precio de ignorancia aquellos que no seamos capaces de entender que lo que se dice muchas veces trasluce lo que no se quiere decir. Así quise empezar este post sobre las palabras cargadas de intencionalidad que Ernesto Tenembaum pronunció ayer en radio Mitre: “No iré a la plaza porque no soy kirchnerista y ese será un acto oficialista”. Así coronó, sucintamente, Tenembaum su repetida cantinela: el gobierno está haciendo un uso político – y, por tanto, sucio- de la causa de los derechos humanos.

Como primer argumento en contra de tal falacia, debería empezarse por discutir si acaso son tantos los réditos en materia de opinión pública y aceptación masiva que la decidida vocación política por los derechos humanos otorga al gobierno. Si revolver ese pasado dramático y pegajoso, que involucra la conciencia y la culpa de tanta gente, que toca la fibra ideológica más sensible de muchos que fueron complacientes aliviados del genocidio, es un acto gratuito o rentable, o tan siquiera barato, para este gobierno que confronta en múltiples frentes y que lo viene haciendo en plena emergencia de la situación social y económica más terrible que la Argentina haya conocido. La celeridad con que, por citar un simple ejemplo, la jueza Sarmiento se expidió contra el gobierno en el tema reservas, aporta un lastre difícil de levantar para los mentores de la teoría del uso liviano y ventajoso de la cuestión derechos humanos por parte del “matrimonio gobernante”. Por no hablar de lo crítico y convulsionante que resulta para un gobierno enfrentar la causa de las apropiaciones de Felipe y Marcela Noble, siendo que compromete la sucesión patrimonial del grupo económico mediático más poderoso del país -ya que Noble tuvo, efectivamente, una sola hija biológica, excluida suciamente del juego de herencias por Ernestina Herrera, y siendo que los chicos que llevan ese apellido lo obtuvieron, extrañamente, luego de la muerte de Noble. Entonces ¿Cuál es el gran negocio Kirchnerista con los derechos humanos? Dar en volver sobre un tema tan sensible, complicarse las cosas con un episodio tan doloroso ¿Es, en todo caso, una estrategia inteligente para sumar adhesiones y mantener la calma? No parece así, excepto para los hidalgos defensores de la pureza de la causa que trabajan en el grupo Clarín, que parecen esperar una mágica irrupción justiciera celestial antes que la farragosa y conflictiva actividad humana apoyada – indefectiblemente- por el accionar político, en este caso oficial.

Pero lo más patético de la argumentación de Tenembaum, es que en realidad es él el que señala en los otros sus propias y culposas acciones. Como un boomerang, vuelve sobre el propalador su propia acusación. Es Tenembaum el que convierte su acción política – a saber: no ir a la plaza de mayo - en un gesto opositor. El críptico pero evidente mensaje de Tenembaum es el siguiente: “ojo con ir a la plaza, ojo con el tema derechos humanos, porque ese es un tema Kirchnerista, y los opositores no podemos prestarnos a ese juego” ¡Jugoso regalo le hace Tenembaum al fascismo nacional! Porque aquellos grupos minoritarios, que son antes pro genocidas que anti kirchneristas –verbigracia: el cónclave Pandiano-, pueden terminar, en virtud de esta fórmula propuesta por Clarín, invitando a parte del pueblo a recorrer la senda inversa, a riesgo de caer inocentemente en el redil fascista: por ser antikirchneristas se podrían sentir invitados a convertirse en cómplices de la impunidad genocida.Un acto de resignación con tal de ver caer la "tiranía".

Ese es un uso descarado del poder mediático y un paradigma de uso político de los derechos humanos: ser opositor es esquivar esa plaza kirchnerista. O esquivarle a la plaza, es ser opositor. Lo mismo da en términos de ruindad.

Lo demás, se lo ahorro al lector: no escribiré sobre porque TNmbaum tiene tanto miedo en que le señalen en su pituca solapa una mácula de probable barro “oficialista”, quien le pone los acotados límites a su sacrosanta independencia, indicándole estricta prudencia ante la eventualidad de levantar sospechas de “oficialista”, y si acaso se vive más cómodo sabiéndose actor legitimador – en el papel de periodista progre- dentro del monopolio mediático que consolidó escandalosamente su poderío sobre la sangre de decenas de miles de argentinos durante la dictadura y que, aún hoy, se regodea en su crimen homicida ocultando a la sociedad argentina la verdadera identidad de quienes van a convertirse, en un plazo no tan lejano, en dueños de todo el poder de fuego y destrucción que la maquinaria monopólica del grupo Clarín supone. Pero eso es otro tema, que TNmbaum, si acaso es menos canalla que idiota, tendrá que resolver con la almohada.

La lucha del 24

Por razones de distancia, costos y compromisos laborales, me fue imposible estar ahí, en la Plaza de Mayo que se colmó de gloria y de memoria y compromiso con cientos de miles de Argentinos dispuestos a no olvidar. Justo cuando impresentables referentes opositores (Duhalde, Macri, Carrió y siguen las firmas) o mediáticos (Gelblung, Grondona) llaman aterrorizados y furiosos al olvido y la amnistía, la respuesta popular es contundente.
Mi lucha de hoy - en este feriado de compromiso y reflexión- consistió, primero, en poner fuerte la radio para que todo el vecindario escuchara al gigantesco Héctor Larrea, junto con Wainfeld, y luego a Halperín y a Sandra Russo. El discurso de Cristina llegó a más de cuatro vecinos, de eso estoy cierto.
Además, desde este blog, desde Facebook y desde mi casilla de mails, intenté llegar a todos - aún a los que sé que se envenenan- con aquello a lo que no renunciaré nunca, aun cuando fuera el último luchador sobre la tierra: juicio y castigo, ni olvido ni perdón, memoria, verdad y justicia. El cumpa Tony, de La Pampa Peronista, me tenía al tanto de lo que ocurría en la plaza del país real.
Me sorprendió gratamente la cantidad de recordatorios y homenajes que se vieron en Facebook. Diría que cerca de la mitad de mis "amigos" tenían la siluetita homenaje, con leyendas de "nunca más", y muchos enlazaron notas, fotos, reflexiones y testimonios. Corrió mucho el trabajo de Gustavo Germano (Ausencias) y mucho escrache para Duhalde por sus provocaciones. Para este último, debiera quedar claro su naufragio, cuando tantos jóvenes, de diverso signo ideológico (con predominio de "ideologías difusas y tenues"), piden castigo y verdad, negándose a la vergüenza indultora propalada por el socio de Pando.
La realidad es que en el interior, a veces, la pelea parece más solitaria. Para eso, está internet, con su fuerza para llegar, para mostrarse y opinar, incluso para debatir, como ocurrió con respecto a las frases poco felices de Strassera en el blog de Dérek (el amigo de Carla, de 678).

La pelea está más viva que nunca. La memoria goza de una salud crecida y vigorosa, amenazante sin dudas para tantos cómplices o complacientes con el genocidio.
Ahora, a ver 6,7,8, ese programa que no se si es tan bueno pero que es tan importante, porque implica una trinchera de resistencia ante el bloqueo y la vergüenza mediática oligopólica.
Pasó otro 24 de Marzo. Hubiera preferido estar en la plaza; al menos estuve en la batalla, con los dedos antes que con los pies.

La memoria es la vida que sigue adelante

Ayer ocurrió un episodio que parece increible que ocurra por casualidad un 23 de marzo. Estaba conectado al msn cuando recibí un mensaje de mi viejo. A veces los mensajes en letritas que llegan por msn son inexpresivos, fríos; no se puede conocer el estado de ánimo de quien los envía. Pero esta vez fue distinto: estoy emocionado, dijo papá. que pasa?, dije yo. estoy conversando con un compañero. manolo. pensé que estaba desaparecido. estoy emocionado, dijo papá. que increible, dije yo, que increible, repetí tontamente sin saber que escribir. A mi viejo, seguramente, no le importó mi falta de tino para encontrar adjetivos: de tanto recordarlo, el amigo había vuelto, hecho, como siempre, compañero.

lunes 22 de marzo de 2010

Otro 24 de marzo sin olvido ni perdón

Como un sopapo de memoria y dignidad en el confundido rostro de los predicadores de pactos y treguas, la marcha del miércoles que viene será multitudinaria y estará enmarcada por una justicia contundente – hija de una extraordinaria voluntad política impulsada por el gobierno Kirchnerista- que pone a los genocidas de la ESMA a pasar sus horas más difíciles en el banquillo de los acusados.
Otra vez reviviremos la paradójica convivencia de la vergüenza -por nuestras miserias del pasado militar- con el orgullo – por ser el país más firme en su política de derechos humanos. Hay que ver la vergonzosa cara escondida de las fosas comunes de España, tapadas con el silencio del pacto de la Moncloa, y las lágrimas de ancianas que aun buscan la verdad cuando ya los asesinos están muertos y no hay condena terrenal posible, o ver la impresentable posición del (demasiado ex) Tupamaro que preside la hermana república del Uruguay, reeditando las palabras de Lonardi en el 55 (ni vencedores ni vencidos), para sentir un caluroso orgullo que solo admite continuar la lucha hasta conocer toda la verdad.
Todavía quedan cientos de hijos apropiados esperando por conocer su identidad y miles de desaparecidos que no pueden descansar en paz, alejados de las lágrimas de los seres que los amaron. Es demasiado como para que alguien piense en abandonar la lucha.
Las madres reeditarán su ritual de dignidad. Algunos volveremos a llorar, entre el dolor y la esperanza. Será un día para reafirmar juramentos: no detenerse hasta lograr la Patria justa y libre que soñaron los caídos.

miércoles 17 de marzo de 2010

Aborto legal, gratuito y seguro

Ponele que me lo contaron. Digamos que son un pibe y una piba. Supongamos que cometieron un error y concibieron un hijo cuando no querían, cuando no debían ni podían. La chica se entera, contra todas sus ganas, cuando el atraso se hace sospechoso y los vómitos rutina. Lo llama al pibe, preocupada, y lo cita en su casa. Cuando él llega, ella está llorando. Le cuenta la noticia; como una noche glacial y opresiva se vienen a la mente de ambos el escenario de mil futuros derrumbados. No saben que hacer; solo saben que no saben ni pueden ser padres. Por un momento dudan ¿Podrán hacerlo? Pero ven sus carpetas de estudiante, la cara imberbe del pibe, el gesto confundido y las lágrimas casi infantiles de la piba, y se convencen de que el tiempo no les ha llegado. No puede ser padre quien no lo desea ni quien no puede darle a un hijo una vida digna y llena de amor. Porque acaso esto último es la definición de la maternidad y la paternidad: una vida nace cuando es amor lo que la cobija.

Los pibes deciden recorrer la incierta y dolorosa senda de tener que interrumpir un embarazo. Ya no se piensa en otra cosa. No es matar, ni siquiera es abortar. Es buscar que no se aborten mil sueños prometidos y luchados durante toda una –breve pero sufrida- vida. Repito: no pueden ser padres; no tienen con que ni saben como. Son chicos que quieren y necesitan seguir creciendo.

Salen a la calle, solos, desguarecidos. Buscan médicos ginecólogos. Estos absurdamente los felicitan, pero ellos finalmente explican que no quieren tenerlo. El médico mira para otro lado, ya no los mira a los ojos. Los expulsa cortésmente: él no sabe nada, eso es ilegal. Se está protegiendo y los está abandonando, pero la ley lo ampara. Menciona, como al pasar, que a veces hay que buscar en los postes o en las paradas de colectivos, unos cartelitos que dicen “partera”, con un teléfono, y llamar. Son esas parteras – marginales brujas del oscuro mundo de lo ilegal- las encargadas de estos trances que están al margen del correcto mundo aséptico de la medicina.

Solos. Otra vez en la calle. Pensando si acaso es prudente ir con la partera, imaginar agujas de tejer contaminadas, tugurios lúgubres, irrigadores multiuso, manos unguladas y miedos y más miedos. Siguen solos, hasta llegar a un amigo. Entre lágrimas y rostros quebrados - ¡Y son unos pibes! – cuentan su desgracia y su soledad. Entonces el opresivo manto de aislamiento se rompe: - A mi también me pasó- dice uno. – A mi también- dice otra. A muchos les pasó, pero todos mantuvieron y mantienen el silencio aterrado por la presión social inculpadora que manda callar. Llegan noticias de la esperanza, pero todo sigue siendo ilegal. Hay abrazos, un “te entiendo”, “no tengan miedo”; ya no están tan solos.

Siguen averiguando: un médico que trabaja en tal hospital, que se dedica a no se que cosa pero que tiene su currito en este tema – y el que habla baja la voz – de, vos sabés, los abortos. Lo van a ver: el tipo parece un gangster, o todos parecen gangster, porque una vez que los hicieron pisar la banquina del mundillo ilegal, todo se vuelve sigiloso y de voces bajas. El tipo les da un celular, que lo llamen fuera de horario de hospital, cuando habita el mundo de extramuros de la inmaculada medicina hipocrática. Cuando lo llaman, habla de citas a solas, en una esquina, sin testigos, casi a la madrugada, donde se llevarán a la chica en un auto a un departamento equipado para la faena, sito en ninguna parte para que no haya riesgo de escándalo. El tipo le pide a los dos pibes llevarse a la piba a un lugar que solo él y su colega conocen, donde “resolverán el asuntito” (ni el tipo se anima a decir aborto) y luego la devolverán, a la misma esquina, un poco dopada, eso si, pero lista para tomarse una analgésico. Si hay complicaciones, no los conozco, acuérdense: entonces tendrán que volver al mundito de lo legal.

Lloran. Lloran otro día más. Se abrazan. Pero ya no dudan. Siguen sendas ilegales de miedo e incertidumbre. Sendas sucias que la medicina ha regalado – o ha tenido que regalar- a los chantunes, a los oportunistas, que además exprimen hasta el último mango para realizar su faena prohibida.

Finalmente aparece una esperanza un poco menos tenebrosa. Unas pastillas que conocen todos y usan casi todos pero que nadie nombra. Pero eso es otra historia.

Pongamos que me lo contaron. Que los pibes no fueron padres en aquel entonces, que se separaron y que luego cada uno lo fue por su lado. Que aman a sus hijos y que se felicitan por haber tomado aquella decisión difícil en aquellos días del pasado tan lejano. No caben en un texto los miedos, las lágrimas, la incertidumbre.

Miserables buitres de sotana, mamarrachos laicos de la antivida, hipócritas insensibles militantes de la muerte: permitan que se legalice el aborto seguro y gratuito. Permitan la vida, no condenen más a los pobres a la muerte. No permitan que los canallas lucren con el sufrimiento de los pibes. No escondan más la cabeza: el aborto está en la calle, y si ustedes no permiten que se legalice, seguirá ocurriendo, llevándose vidas y sueños, y enriqueciendo a canallas.

martes 16 de marzo de 2010

Bailar con la más fea

La posición más cómoda -y por momentos parece lo más natural- de un legislador, es la de encontrar condiciones directas de reclamo que favorezcan a su provincia, si es posible contra el poder central. Así ha sido gran parte de la historia de nuestro país (“Buenos Aires” o “el poder central” contra el “interior”) y, sobre todo desde el conflicto de la 125, los legisladores y los grupos de presión opositores han sabido explotar este antagonismo. De hecho, para quienes vivimos en el interior, el reclamo y la “defensa de los intereses de la provincia” en las cámaras, es un argumento escuchado hasta en la sopa y un mandato que ningún legislador olvida. Sin ir más lejos, el slogan de campaña 2009 de Verna en La Pampa, fue: “Verna-Regazzoli, Para defender La Pampa”.
La coparticipación del impuesto al cheque promete ser un tren al que todos los no oficialistas se subirán gustosos, y que, como bien se ha señalado en otros blogs, puede incluso resquebrajar el bloque oficialista. Será difícil para el gobierno apelar a otro recurso que no sea el veto presidencial.
El oficialismo – debemos suponer- tiene que haber hecho una clara caracterización del momento presente: un escenario parlamentario volátil pero siempre amenazante, desde el cual “la oposición” buscará antes desgastar que construir, y sobre todo, utilizarlo como vidriera mediática para el impulso de figurones y para machacar sobre el discurso del autoritarismo y la avaricia de caja del oficialismo “centralista”. Por lo tanto, habrá que hacer números para evaluar hasta que punto de tensión se puede y conviene llevar el asunto, para que lo que supone una pérdida en términos de presupuesto de Nación no se convierta además en un yunque al cuello de la renaciente iniciativa y popularidad del gobierno, y para que la oposición, golpeada por los recientes desatinos, no construya fácilmente el escenario que sueña. La discusión debería pasar por una racional explicación del riesgo de desfinanciamiento que la coparticipación del impuesto al cheque implica y cuales serían los costos sociales y de gobernabilidad. Pero nunca hay que dejar que esto se convierta en una mini-125, que mine lo que se está reconstruyendo y sirva de papita nutritiva a la anémica oposición patética. Más allá de lo contable, está lo incontable, lo intuible o palpable: la recuperación de cierta legitimidad que se ha venido dando a partir de atinadas políticas y de la bochornosa actuación opositora reciente.

lunes 15 de marzo de 2010

Volver al vicio

No voy a explicar porque dije que me iba y al final no me voy nada. Sólo diré que esto es un vicio: es un vicio pensar, discutir y escribir política. El bloguerismo es una necesidad fuertísima que confieso que no había dimensionado en su totalidad.
Si tuve una despedida un poco solemne, ahora tendré una vuelta sin explicaciones y derecho al grano: percibo un tufillo alentador que me llena de energía y me devuelve al blog como si fuera un espacio no virtual, si no real, en el cual satisfago algo imperioso: el sentirme parte de un espacio colectivo lleno de sueños y de esperanzas.

Mañana vuelvo a postear, y así hasta, por lo menos, el 2020.