A pesar de que se esfuercen en ocultarlo, la Argentina continúa completamente aislada del mundo. Sin dudas, la visita de Cristina Fernández de Kirchner y su comitiva diplomática a Seúl es otro episodio de fútil turismo protocolar que no redundará en otra cosa que no sean gastos de combustible y viáticos succionando nuestras exangües arcas públicas. – Cuando Cuba era el “gran aislado del mundo”, su dictador decidió evitarle malos tragos y la automarginó de las olimpiadas de Seúl 1988- reflexiona un amable diplomático mejicano al acercarse espontáneamente a este cronista- Pos fijate que hoy el problema no es el Castrocomunismo, cuyo foco ha sido controlado y aislado en el Caribe, si no el “Kirchavismo”, que amenaza al mundo libre. Sin embargo, me lleva el chanfle, Fernández ha elegido venir a pasear su aislamiento a la reunión del G20, nada menos que a Seúl, fíjate tu si será mensa- dice, con inconfundible gracejo azteca, este digno heredero de Moctezuma. Aclara, entre risas: -Y que conste que cuando Kirchavismo, me refiero al dictador venezolano, y no al genial Roberto Gómez Bolaños y su personaje adorable, que tan bien satirizaba y bromeaba con la vida de tantos millones de niños pobres y hambrientos en el DF-. Es que la situación es grave, gravísima: la primera mandataria no es ni siquiera tenida en cuenta en las invitaciones a los opíparos banquetes, pletóricos de canapés y salchichitas de copetín, con que el resto de las comitivas se agasajan a si mismas: - A diferencia de Piñeyra, que si sería invitado si su país tuviera un PBI más acorde a la seriedad y figura de su presidente, la presidenta Argentina no habla un pomo de inglés- lamenta un alto funcionario de la casa blanca, quien además aclara: - Esta situación es deplorada por Barack- a quien, en el seno demócrata le dicen “El Eddie Murphy de la política”, por su propensión a “bajarle la ñaca” a mujeres blancas: -“Barack esperaba que la viudez aumentara sus chances de intimar, pero Cristina no entiende sus coqueteos”.
Fuentes íntimas del círculo del rey de Arabia, aseguran que “el rey se divierte intentando recordar de memoria los nombres de los mandatarios que viajan a las reuniones del G20 y nunca logra recordar el nombre de la mandataria argentina, a la que se refiere como “la sudaca esa que está buena”. Síntomas alarmantes de una intrascendencia internacional, que se completa, nada menos, que con el desatino de tener un embajador judío, tal como el hijo de Jacobo se define a si mismo. Pero eso no sería nada: parece que muchos no simpatizan con Cristina por su vocación “obsoleta y extemporánea” de “discutir política”: “Eso está pasado de moda- dice un elegante funcionario Canadiense que toma mate al borde de la pileta del hotel- Acá venimos a pasarla bien y divertirnos, y ella viene con luto y ganas de rosquear, no da, ni ahí (does not give, not there, textualmente)”. Es que la diferencia entre la onda y picardía de los brasileños o con las ganas de escabiar y comer como bestias de los mejicanos, generan un contraste en el cual nuestro país no queda bien parado. –Los Argentinos aman el tango, hasta el avión se llama así, mientras que el avión de los brazucas se llama “Pentacampeao”, y tiene mucho más onda- compara un bajo funcionario de estómago resfriado de la Unión Europea- Las minitas Argentinas siempre histeriquearon- agrega otro, que prefiere mantener su identidad en secreto, no por temor a las consecuencias diplomáticas, si no porque “si mi mujer se entera que digo esto, me capa con una cucharita”.
Así estamos: aislados y aburridos, amargos y derrochando plata. Solo podemos rescatar, como rasgo aliviante, que en Corea del Sur la marroquinería y joyería es “berreta”, mayoritariamente made in Taiwan, que si no los gastos de la comitiva argentina se dispararían por las nubes.
Fuentes íntimas del círculo del rey de Arabia, aseguran que “el rey se divierte intentando recordar de memoria los nombres de los mandatarios que viajan a las reuniones del G20 y nunca logra recordar el nombre de la mandataria argentina, a la que se refiere como “la sudaca esa que está buena”. Síntomas alarmantes de una intrascendencia internacional, que se completa, nada menos, que con el desatino de tener un embajador judío, tal como el hijo de Jacobo se define a si mismo. Pero eso no sería nada: parece que muchos no simpatizan con Cristina por su vocación “obsoleta y extemporánea” de “discutir política”: “Eso está pasado de moda- dice un elegante funcionario Canadiense que toma mate al borde de la pileta del hotel- Acá venimos a pasarla bien y divertirnos, y ella viene con luto y ganas de rosquear, no da, ni ahí (does not give, not there, textualmente)”. Es que la diferencia entre la onda y picardía de los brasileños o con las ganas de escabiar y comer como bestias de los mejicanos, generan un contraste en el cual nuestro país no queda bien parado. –Los Argentinos aman el tango, hasta el avión se llama así, mientras que el avión de los brazucas se llama “Pentacampeao”, y tiene mucho más onda- compara un bajo funcionario de estómago resfriado de la Unión Europea- Las minitas Argentinas siempre histeriquearon- agrega otro, que prefiere mantener su identidad en secreto, no por temor a las consecuencias diplomáticas, si no porque “si mi mujer se entera que digo esto, me capa con una cucharita”.
Así estamos: aislados y aburridos, amargos y derrochando plata. Solo podemos rescatar, como rasgo aliviante, que en Corea del Sur la marroquinería y joyería es “berreta”, mayoritariamente made in Taiwan, que si no los gastos de la comitiva argentina se dispararían por las nubes.

1 comentan por ahí:
ue seas sordo, ciego y mudito..., con relacion a las enormes c..., que el peronismo, como todo y cualquier regimen de demasiada demagogia y populismo..., bueno ! Pero no lo digas ! Porque: 'inflaccion', existe ! A no ser que nunca compres algo ! Comida, fundamentalmente !
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