jueves, 28 de octubre de 2010

América

Néstor Kirchner está siendo velado en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos de la casa rosada. Es un estricto gesto de justicia póstuma: hasta su asunción como Secretario General de la Unión de Naciones del Sur, ningún otro latinoamericano había tenido una representación institucional tan amplia y legítima en el continente. Nunca había existido un representante erigido a partir de la decisión unánime de la totalidad de los representantes democráticos de la sufrida Latinoamérica. Sólo la distancia que da el tiempo – y, lamentablemente, la muerte- nos permitirá dimensionar cuanto pierde el continente con su deceso. Néstor fue Secretario General del cuerpo que tendremos que mantener vivo, el que mantendrá la fuerza y la pujanza del sueño de la Patria Grande.

También Bolívar, San Martín, Martí, Miranda, el Che, Perón, Artigas, O’higgins, Ugarte, Fidel Castro y tantos otros que dieron su vida por la Unidad Continental, tuvieron detractores furiosos y cegados por el odio. Nada de lo que estos últimos puedan decir o hacer podrá borrar su nombre de la página más gloriosa y feliz del continente: una era de democracia y en la cual – a pesar de conflictos aun vigentes- se respira la máxima paz y el respeto institucional en este hermoso rincón del mundo desde la era de las revoluciones independentistas decimonónicas.