jueves, 1 de julio de 2010

La impunidad y el odio y el miedo

Asumamos que los días de dictadura no fueron para todos un manantial de lágrimas e impotencia atragantada. Hubo quienes entendieron que aquella purga social dirigida implicaba un nuevo estado de cosas definitivo e inamovible, tranquilizador y aprovechable. Aquellos que conocían en detalle la profundidad y el alcance del plan represivo, no debieron tener dudas de que la nueva hora permitía el desparpajo de la impunidad y dieron rienda suelta a sus apetitos lucrativos, tomando del río revuelto lo mejor para sus bolsillos y aprovechando la muerte ajena para adornar sus paupérrimas vidas. Tal es el caso de Clarín, gran beneficiario de la tortura dictatorial, que logró hacerse de papel prensa para empezar a consolidar su emporio monopólico y constituirse en el gran centro que dictaba los pulsos de la opinión pública argentina. Por si los beneficios empresariales no alcanzaban, la dueña del Clarín recibió un regalito adicional para apuntalar su complicidad: dos niños apropiados por los militares luego de la ejecución de sus feroces tareas represivas. No podemos saber el nombre que esos chicos tenían cuando fueron arrebatados a sus aun no identificados padres, pero luego recibieron el de Marcela y Felipe Herrera de Noble, convirtiéndose, en una voltereta histórica de las más perversas, en herederos del emporio mediático que sostenía la estructura comunicativa de la dictadura.
El tiempo pasó entre juicios incompletos, revisiones autoindulgentes, reacomodamientos convenientes, pronunciamientos militares, indultos y eufemismos. Es probable que con la llegada de la democracia ya no se pudiera ejercitar el aspaviento de reeditar las tapas de revistas que habían publicado en el 77, con la foto de Marcela y Felipe, pero tampoco había que temer que el poder político, condicionado por el poder de fuego y la falta de escrúpulos del creciente monopolio, tuviera el desatino de hurgar allí donde el manto de silencio dictatorial seguía indemne. La impunidad era reina y el silencio su principal alfil. Fue Guillermo Patricio Kelly el primero en poner el tema en el tapete, lo que le costó su trabajo y, de paso, arrastró el de Liliana López Foressi, en un sacrificio de piezas pactado entre el Ménem y Magneto. Más tarde, el juez Marquévich detuvo a la señora de Noble por el caso de la apropiación, pero la voluntad política del menemismo no llegaba a extremos que fuesen más allá de lo conveniente en términos inmediatos, y la presión del monopolio alcanzó para terminar con el atrevimiento del juez y su carrera. Pasaron los años: Clarín tranzó con De La Rua, con Duhalde, con Kichner. Pero este último había lanzado sus energías en un sentido difícil de controlar: la voluntad de investigar podía más temprano que tarde golpear sobre el secreto de la apropiación de Noble. Finalmente ocurrió: más de 10 años después (cuando cualquier otro caso de apropiación se define en cuestión de meses) se volvió a abrir una causa y se retomó la investigación. Luego de más de 100 nietos recuperados, los casos más emblemáticos, aquellos que dejan al desnudo la filial relación entre poder militar y poder mediático, volvieron a estar en el centro de la escena. Han pasado meses, con idas y vueltas que incluyen operaciones mediáticas, complicidad de legisladores y jueces, maniobras escandalosas de adulteración de muestras; ríos de dinero y cataratas de promesas para quienes sostengan la lealtad al gran grupo en su hora más difícil. Hasta la izquierda que se llena la boca hablando de la dictadura cada 24 de marzo, está con los pantalones mojados ante la magnitud del secreto que está por develarse.
Ahora víctimas y victimarios han decidido fugarse. Dejar el país para escamotear una vez más la verdad. La fuerza del miedo y el poder del odio sostienen las inauditas maniobras de una mujer que conoce un secreto empapado de sangre: miedo tienen los opositores, a quedar en la vereda de enfrente del gran diario, y miedo tienen algunos de que el ojo indagador de la memoria finalmente se pose sobre sus acciones del pasado. Miedo tienen los que ven en esto una batalla ganada por los organismos de derechos humanos, porque su alma, apenas capaz del odio, solo es capaz de analizar las cosas en la lógica binaria de “kirchnerista y no-kirchnerista”. Entienden los miserables -que tanto abundan- que la verdad implicaría un logro para el kirchnerismo y prefieren – esto es lo verdaderamente grave- la impunidad y la infamia, sin asumir que tal cosa los sitúa a un tris de convertirse en cómplices de los crímenes más aberrantes. Es el odio, y no otra cosa, el que mantiene cohesionado a este monolítico bloque de silenciosos espectadores. El odio es el que, por ejemplo, puede equiparar la riqueza mal habida de Jaime con la masacre de una familia entera, con ataúdes vacíos y abuelas errantes en la historia reclamando saber la verdad. Apenas el odio, con su fuerza histórica rediviva, en su manifestación más salvaje: preferir la impunidad y el dolor de las víctimas antes que ver que la voluntad de un gobierno ha podido con el muro de silencio más firme de nuestra historia.
Contra ese odio histórico, renovado, vuelve a debatirse un proyecto político. Ya no es la resistencia en las calles, las marchas testimoniales, la lucha desde el llano. Hoy la verdad se despereza en las más altas esferas del poder. El miedo de los asesinos es comprensible ¿Pero quienes son los cómplices? ¿Cuántos cómplices descubrimos cada día? ¿Hasta donde llega la trama subterránea de la mentira sangrienta?

1 comentan por ahí:

La Pampa Peronista dijo...

Que alegría que el blog más antiguo de la blogsfera pampeana y a su vez el mejor blog de nuestra provincia, vuelva al ruedo. Y encima con semejante buena nota.

No puedo agregar mucho a lo que dice el post, simplemente, que me muero de bronca e impotencia. No logro entender que no quieran saber su verdad y mucho menos cuando esa verdad se trata de que te despojaron de tus viejos, y que los mataron o desaparecieron, torturaron, violaron etc.

Inconcebible me resulta lo de estos chicos, que son victimas, pero también muy forros.