martes 30 de marzo de 2010

Agitar los fantasmas del miedo y el odio

Previsible accionar perverso por parte de Macri: agitar los miedos y explotar la ignorancia y el odio de la “gente” para justificar un avance contra los excluidos. Arte del fascismo, que le dicen. Macri mete en la misma bolsa todo lo “oscuro, aquello que le da miedo al porteño bien, al vecino de Buenos Aires, como le gusta decir a él. Encapuchados, el demonio largamente construido desde la irrupción de los piqueteros: ¿Por qué esconden la cara?- pregunta la señora frente al televisor, a coro con el periodista bien pagado que echa fuego a la hoguera de los odios de clase.
Limpiavidrios, esa cara que no queremos ver. La pobreza, la exclusión, acercándose al parabrisa del auto a brindar un servicio -a regañadientes, tal vez- para recibir una moneda. Acaso la única forma de llegar al cero kilómetro para muchos: limpiarle el vidrio. El pequeño burguesito miserable, asustado y apurado, pide por favor que no le toquen su mercancía, que no lo atrasen estos excluidos a él, que está tan apurado en ser parte del mundo y en comprar y consumir.
Caras negras que “la gente” no se merece el disgusto de ver. Pero tampoco nos tomen el pelo: encapuchándose tampoco nos ahorran el trance. DESAPAREZCAN, dice Macri, son delincuentes: los limpiavidrios, los encapuchados, los negros, los cuida coches, los delincuentes, los pobres, los cabecitas, los terrores de la sociedad aterrorizada, mediatizada, pensada…por Macri y los grandes medios de la mierda.

Ya llegará. Tiene que llegar el día de la justicia, en que los limpiavidrios no tengan que limpiar vidrios y puedan escupirle la cara al hijo de puta de Macri.

1 comentan por ahí:

La Pampa Peronista dijo...

Hace un tiempo escribiste algo sobre los trapitos que me gustó también.

Este tema es una cuestión ideológica. Es como cuando al gente putea a D´elia porque sale a la calle, te dice lo que tiene que decir, sigue viviendo en su casa de Laferrere y cuando lo puteas y le faltas el respeto te clava un piñon como cualqueir mortal. Ahora tenemos el caso de Cavallo que vive en Libertador y Coronel Díaz, da conferencias en Chicago y Boston, y fue uno de los 3 máximos traidores a la patria de la era democrática y nadie le dice nada.

Macri no confunde cuales son los problemas de la aptria. Cree que son los limpiavidrios y no la clase aristocrática a la cuál pertenece el y todos sus secuaces.