jueves 30 de abril de 2009

¿Qué te pasa?



Empezaron desde tempranito: "Comenzaron los problemas en el tránsito por el acto de la CGT"


Siguieron:
"CHOQUE. Una camioneta del Ejército volcó luego de chocar con un camión en la Av. de Mayo y Piedras, en donde desvían el tránsito por el acto"


No conformes:



EL ALMUERZO. Sobre el boulevard de la 9 de Julio, los camioneros prepararon los clásicos choripanes. (Guillermo Adami)




CON BANDERAS. Los camioneros festejaban cada frase de Moyano. (Guillermo Adami) ( Casualmente aparece esta foto, que es malísima pero... botellita garpa)

La coronaron con: " 70 mil personas, dicen los cálculos mas conservadores. ¿Quienes son los conservadores? ¡Clarín!. Si había 70 mil personas...¿Cómo es posible que en Palermo haya habido 300 mil el año pasado? Hay algún aroma propio del susto. Algo que no les gusta y que quisieran que no estuviese ocurriendo.
El fierrito tiene miedo y nosotros esperamos los números de Artemio

martes 28 de abril de 2009

Balance y memorias


Hace poco más de un año, de la mano de la arremetida de las patronales agropecuarias, empezaba a cuajar la gran alianza antigubernamental que, aun sudando su impotencia electoral de octubre de 2007, proponía confrontar, impedir y detener, con la vaga esperanza de consolidar una alternativa al proceso de cambio encarnado por el kirchnerismo. Los grandes monopolios de la comunicación se encaramaban en la movida y multiplicaban sus esfuerzos desestabilizadores, echando mano a recursos siempre vergonzosos y haciendo cuantioso uso de la prepotencia que les otorga el manejo absoluto de la gran mayoría de los espacios de comunicación masiva. La clase media urbana, en pleno olvido de sus pasadas desventuras noventistas y haciendo gala de su soberbia ignorancia política, compraba el discurso y representaba la comedia cacerolera, en nombre de sus siempre latentes aspiraciones aristocráticas, saliendo a la defensa de “el campo” expoliado por la maquinaria confiscatoria de la dictadura K. Todo esto transcurría en los días en que la atomizada oposición política se oteaba el culo en círculos confundidos, tratando de encontrar un flanco para golpear al gobierno más exitoso de la última era democrática. Sin argumentos que oponer, los opositores no vieron otra alternativa que tratar de colarse –en algunos casos, aun a costa de traicionar sus débiles convicciones pseudoprogresistas- en esta ofensiva restauradora, y tomaron el discurso prefabricado del inveterado neoliberalismo, tratando de mostrar la novedad del laissez faire y reflotando fantasmas siempre efectivos para alterar el sueño de la clase media gorila: “el clientelismo”, “la mafia sindical”, “los intendentes del conurbano”, “los piqueteros violentos”, así como la consabida cantinela de la corrupción, los malos modos, la soberbia y otras faunas repetidas del medio pelismo secular. El progresismo timorato que había acompañado los años de bonanza del oficialismo prefirió retornar a su natural espacio de observador intrascendente y fuerza testimonial, desertando de sus esperanzas siempre volubles de construcción política seria y disputa de poder.
Hoy, de cara a unas elecciones que definen mucho más que la composición del futuro poder legislativo, las opciones son: magnates aburridos dispuestos a invertir su fortuna en campañas mediáticas y posicionamientos televisivos, afanosos por convocar al duhaldismo residual y al veletismo pejotista; radicales a la vuelta de su periplo fantasmal, abrevando nuevamente en el centenario partido conservador y rancio; fuerzas minoritarias que en la gran sinfónica de la política tocan el triángulo, o el proyecto y modelo más exitoso y que más ha hecho por la justicia social, el desarrollo económico, la integración regional y el fin de la impunidad militar después del ciclo de Perón: el kirchnerismo. A esto habría que agregar las fuerzas del peronismo que aspiran a desbancar al líder santacruceño y buscan capitalizar las esperanzas de clases medias y sectores rurales a los que dirigen todas sus energías de campaña, intentando despegarse del proyecto nacional. En todo caso, no son más que usufructuarios del miedo y la confusión, desconociendo el extraordinario crecimiento que sus provincias han tenido mientras funcionaron acompasadamente con el proyecto nacional.
Las opciones están claras. Mi decisión también: a los noventa no se vuelve sin dar batalla. A la recomposición neoliberal no se la digiere, se la vomita. Al argumento falaz y tramposo del poder mediático y las corporaciones se lo agarra a patadas. Al menos así lo entienden muchos compañeros, entre los que me cuento, dispuestos a rebatir cada día la mentira que propalan los gorilones de siempre.

lunes 27 de abril de 2009

Intentando renacer


Como el ave Fénix renaciendo de la ceniza, como los ratones de Aristóteles generándose espontaneamente en la harina, como Jonás escupido por la ballena: intento salirme de una rutina intensa y coercitiva que me mantuvo al margen de mi queridísimo blog, prometiendo volver para dar por culo a la simiada insoportable.

Veré con que vuelvo: tengo una foto de Carrió en Ezeiza entrando un chancho mejicano en la valija y tengo una de Patito Bullrich chupeteándose un wiskilín en un semáforo. Hay que ver si las publico, si no, volveré con alguna boludez...pero volveré.


viernes 17 de abril de 2009

Tres ensayititos borgeanos

Eran días en los que la vida era jodidamente Borges: leía sus páginas de gloria inefable (¡ Odiaste este calificativo, viejo carcamán!) mientras mi gobierno peronista era atacado por la laya inmunda de los oligarcas que raramente lo leen y prontamente lo aman, apenas por el confuso mérito de haber sido gorila. Escribí estos textos con afán plagiario; negarlo sería tan estúpido como obcecarme en negar mi pobreza literaria.
Amo al gorila Borges; si no existiese un Marechal contrapuesto, yo no sería peronista; su contundencia "supra naturae" concita mi respeto perpetuo. Siento que prologo innecesariamente; los invito a leer mis tres tristes y trémulos tratados borgeanos:


miércoles 2 de julio de 2008, EL MOSCARDON Y LA PALABRA

El aleph: la divina percepción
Misérrimos los días de nuestro conocimiento. Condenado todo apronte de indagación metafísica a la categoría de vanidad literaria, nos apura el vicio de conocer detalles irrelevantes del mundo fenomenológico y realizar precisas cuantificaciones de lo prescindible, sin preocuparnos lo suficiente de las cuestiones elementales y primeras. El origen del todo -verbigracia: el Universo- ya no reposa en la profética enunciación de iluminados; se ha despeñado al poco agraciado terreno de la ciencia, que, con su bagaje de métodos e impotencias, arruina la belleza y propone el fárrago. Hoy no me espantaría si al preguntar a cualquier parroquiano -si llegara el improbable caso de indagar en torno de estas cuestiones – sobre la cuestión del origen del Universo, alguno gambeteara los increíbles argumentos teogénicos para espetarme la incomprensible posibilidad de una explosión primaria, que una contravenida descalificación, involuntaria y didácticamente, bautizó para siempre como
big bang.Si he de aceptar mis limitaciones de lego, al menos tengo para mí que los sabetanto que descollan con ecuaciones y modelos y que se postulan capaces de desglosar el orbe, comparten conmigo la imposibilidad de imaginar lo que ellos mismos proponen: la cacofónica teoría remite a un inicio universal -fortuito y finito- a partir de una singularidad espacio-temporal inadmisiblemente densa. Es decir: un concentrado, denso y caliente, de la totalidad del espacio y tiempo del universo. Si enrolara de evaluador o inquisidor, demandaría: grafíquelo o, mas indulgentemente, siquiera explíquemelo. Descuento que no podrían convencerme.Culpable de su incapacidad sería su natural -humana- prisión perceptiva o, tal vez, el tal Immanuel Kant. ¿Cómo concebir fenómenos fuera del espacio, fuera de la sucesión o la simultaneidad en el tiempo? ¿Cómo -¡Oh, mortales!, podemos imaginar algún elemento sensible fuera de esta regla, de esta limitación, de esta necesidad? No hay forma.Indaguemos: la figura de una materia elemental (que es mas que eso, pues es, a su vez, el tiempo) que existe, antes del todo y entonces en la nada; antes del tiempo, y entonces... ¿en qué? ¿El todo contenido en un infinitesimal rincón de la nada, a la azarosa espera de una divina voluntad dinamitera? (perdone el lector mi exabrupto; busca, mi ignorante angustia, reposo en calmas celestiales).La “imagen” es, cual ninguna, inasible. Así lo entendió Borges (quien desconoció sabiamente la grandilocuencia cientificista) y, a pesar de la reconocida imposibilidad, arremetió con un cuento que transcurre en Buenos Aires y que añora inmortalidad: El Aleph, “el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos”. Me interesa mucho menos bravatear contra los físicos y astrónomos que proponen el big bang, que evocar la calidez de estas páginas fantásticas. El Aleph, perdido por una precisa voluntad de azares en el sótano de una vieja casa, desespera (burla) al pobre escritor: “¿Como transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abraca?” y, sobre todo: “... el problema central es irresoluble: la enumeración, siquiera parcial, de un conjunto infinito. En ese gigantesco instante, he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición ni transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo, lo que transcribiré, sucesivo, porque el lenguaje lo es.” Me atrevo a proponer que la aclaración de imposibilidades bien podría ser obviada; antes que nada: todos los hombres somos bien Kantianos, Borges era un hombre; luego: ni él ni nadie podría, con la rudimentaria y humana palabra, hacernos concebir el infinito del tiempo y el espacio, la eternidad y el universo.El Aleph o aquella singularidad espacio-temporal primera, son una visión reservada únicamente a los Dioses, aquellos que, inmortales y sobrehumanos, escapan a la cárcel espacio-temporal de la percepción y logran ver el todo sin sucesión ni simultaneidad ni distribución ni relaciones: El todo pasado y presente y el eterno porvenir; todo lo que ocurre u ocurrirá, y también lo que se trunca por una causalidad de efecto imperceptible. La percepción desde todos los ángulos y desde ninguno. El descubrimiento ya no del fenómeno, si no de la cosa en si misma (¡Inconcebible noúmeno!) que nos está vedado a los imperfectos mortales.De allí que descarto los esfuerzos de científicos y perdono a Borges y exijo indulgencia con este confuso dislate: me he puesto a husmear los aromas de la fruta prohibida, la que no probará mi boca.

miércoles 25 de junio de 2008, EL MOSCARDON Y LA PALABRA

El Universo: símbolo de la biblioteca
Borges imaginó una imposible
biblioteca. A falta de alegatos mejores (ningún mortal los encontraría), decidió equipararla al Universo. En aras de rigurosa certeza, usar una denominación o la otra, es lo mismo. La Biblioteca estaba compuesta por un número indefinido - tal vez infinito- de galerías hexagonales. “La biblioteca es una esfera cuyo centro cabal es cualquier hexágono, cuya circunferencia es inaccesible”, escribe Borges. Ergo: la Biblioteca (o el Universo) son infinitos en su extensión espacial. El centro de lo infinito es cualquier punto o ninguno; su límite, lo inaccesible, lo imposible. E infinita es su existencia temporal, aquello para lo que existe el inasible vocablo “eternidad” (“La Biblioteca existe ab aeterno”). Sin principio entonces; sin principio ella ni su Dios creador.Una confesión previa (Historia de la eternidad, 1936) nos permite entender mejor al autor (acaso un Dios detrás del Dios que alumbró la Biblioteca): “Yo suelo regresar eternamente al eterno regreso…” Y eso es lo que hace al proponer la condición de que el número de símbolos ortográficos presentes en los libros se limita a 25: las 22 letras del alfabeto, el espacio, el punto y la coma. De resultas de esto - y del hecho de que en la Biblioteca no hay dos volúmenes idénticos- se llega a la conclusión de que la biblioteca contiene “un número vastísimo, pero no infinito” de combinaciones. Cómo en el Universo condenado a repetición de Pitágoras o de Nietzche o –lícitamente- de Borges. Una brillante solución se ofrece a nuestro goce: “Digo que no es ilógico pensar que el mundo es infinito. Quienes lo juzgan limitado, postulan que en lugares remotos los corredores y escaleras y hexágonos pueden inconcebiblemente cesar – lo cual es absurdo-. Quienes lo imaginan sin límites, olvidan que los tiene el número posible de libros. Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden).”

Acerca de la realidad y el universo , EL MOSCARDON Y LA PALABRA

Asumamos la realidad material del entorno que percibimos, es decir: asumamos que nuestra percepción de la materia refleja algo real; seamos, al menos como ejercicio intelectual, materialistas. Ahora bien: cumplida la condición exigida a priori, analicemos la cuestión del tiempo. Aceptemos las tres caras del fenómeno tiempo: pasado, presente y futuro. No puede hablarse de otras instancias según nuestra percepción del tiempo. Analicemos su existencia y veremos rápidamente lo siguiente.1) El pasado es lo que fue, es decir: no es. En todo caso, simplificando, ya no es: si fue y porque fue, definitivamente no es; no existe más que en nuestra memoria, y nuestros recuerdos no pueden ser considerados nunca como entes materiales.2) El futuro es lo que será, es decir: no es. Si será, es porque no es, no existe, digamos que todavía. Y la verdad es que, a menos que creamos que existe veracidad en aquello de que existe un destino y una historia predeterminada (cuestión del todo absurda), debemos asumir que el futuro no es y no es y no es.3) Sólo queda el presente, el tiempo verbal ayuda: el presente es lo único que es. Sigamos aceptando condiciones: el tiempo es infinito. Y como toda serie infinita, es dable de dividirse en infinitas partes, y cada una de las partes resultantes es a su vez divisible en infinitas partes. Ejemplo: tomemos un “segmento” de tiempo, pongamos que una hora. Esta es divisible en 60 minutos, y cada minuto en 60 segundos, y cada segundo en 10 décimas de segundo, y cada décima en 10 centésimas y si queremos podemos seguir, hasta la millonésima, billonésima… así hasta la infinitésima fracción de tiempo.Una fracción infinitesimal: eso es el presente, eso es lo único cierto. El resto queda de un lado o de otro; terreno de ficciones, recuerdo o imaginación, terreno de inexistencia.Es probable que esta hipótesis no sea mía y provenga de lecturas pasadas, cuyo origen no puedo precisar. En todo caso, me valdré del argumento Cartesiano que reza: “No se puede imaginar nada, por extraño e increíble que sea, que no haya sido dicho por algún filósofo.”Y, puesto en negar la posibilidad de cualquier idea original, creo que tampoco puede imaginarse que ninguna de las interpretaciones, percepciones e ideas de los filósofos no haya sido antes pensada por algún hombre cualquiera, en un lugar cualquiera de un tiempo cualquiera.

¿La política? Como el orto...

A Michetti le "angustia el dilema de ser candidata" y siente que con cualquier decisión que tome “algo está lastimando”.

Macri llama a terminar con la "cara de culo del kirchnerismo"

Aníbal le responde "que se pasó toda la vida de joda con la plata de su papi"

La política, ciencia suprema de los asuntos terrenales, se siente "un poquitito como el orto", ante tanta "piojismo argumental" y "pelotudeo de verdulería".

miércoles 15 de abril de 2009

Fragmentos de “El poeta depuesto”, de Leopoldo Marechal


Este ensayo político – según su autor “páginas que robaron tiempo a otras labores de su pluma” – es uno de los pocos testimonios escritos de “peronismo” que Marechal dejó. Incompleto, posiblemente destinado a un desarrollo más amplio que la urgencia por la literatura trascendental y la búsqueda de las claves metafísicas del hombre y La Patria impidieron, el texto recorre con el inconfundible estilo grave, profundo, original y a la vez irónico de su autor, los avatares del peronismo desde una amplia visión histórica, en donde se entiende que para Marechal el peronismo fue el gran hecho político del siglo XX y que se trató de un movimiento entroncado con las grandes luchas populares del siglo XIX, en particular con el Rosismo y su enconada batalla por la defensa de la soberanía nacional contra las elites amantes de lo foráneo.
Es imposible escoger todos los pasajes significativos; sería estúpido ejecutar una transcripción completa. Aquí brindo algunos párrafos y extractos que me resultaron fantásticos. Hay otros igualmente valiosos, mi capricho y mi vagancia me impiden transcribirlos. Espero que lo disfruten y recomiendo fervientemente su lectura: forma parte del “Cuaderno de Navegación”, Seix Barral (2008).

“Los pueblos, en su íntima “substancialidad”, han encarnado siempre y encarnarán en un hombre el Poder abstracto que ha de redimirlos, ya sea un monarca, un presidente o un líder. Si bien se mira, todas las gestas de la historia se han resuelto por un caudillo “esencial” que obra sobre un pueblo “substancial”, así como la “forma” (en el sentido aristotélico) actúa sobre la “materia”.”


“Llegamos así al justicialismo, esbozado como doctrina revolucionaria desde 1943 a 1945 por un Líder cuyo nombre también fue silenciado por decreto. La revolución justicialista se nos presentaba como una “síntesis en acto” de las viejas aspiraciones nacionales tantas veces frustradas; y lo hacía enarbolando tres banderas igualmente caras a los argentinos: la soberanía de la Nación, su independencia económica y su justicia social.”

“No es extraño, pues, que el 17 de octubre de 1945 se diera la única revolución verdaderamente “popular” que registra nuestra historia, y que se diera en una expresión de masas reunidas, no por el sentimentalismo ni por el resentimiento, sino por una conciencia doctrinaria que les dio unidad y fuerza creativa”

“La mayor parte de las apreciaciones negativas que se han formulado y se formulan acerca del gobierno del justicialismo se basan en un punto de vista erróneo que hace imposible la intelección del caso. El error consiste, a mi juicio, en considerar su accesis al poder, en modo simplista, como el triunfo de un “partido político” habitual, alcanzado en elecciones y circunstancias habituales, cuando lo que triunfa entonces y accede al poder es nada menos que una “revolución doctrinal” encarnada en una mayoría de pueblo que ni siquiera se había organizado aún en “partido”. Lo que tal vez induzca en error a esa crítica es el hecho “despistante” de que una revolución integral, como la justicialista, llegase al poder, no según las vías históricas del asalto y la violencia, sino por las muy amables de la democracia y en la elección más inobjetable que se haya dado en nuestro sistema representativo. Es una primera marca de “benignidad” cuyo significado me reservaré por ahora. Claro está que por ser “multitudinaria”, esa revolución asume la mayoría de los gobiernos nacionales, provinciales y municipales; y no lo está menos que, por ser “doctrinal”, esa revolución induce a sus gobernantes cierta “unanimidad” de pensamiento y de acción, que surge de la doctrina misma y no de la obsecuencia general frente a un dictador, según el esquema idiota que suele aplicar el cine yanqui a las revoluciones latinoamericanas. Pero, naturalmente, la unanimidad a que me referí, ejercitada por una mayoría en obra, confiere al conjunto el carácter de una “dictadura”. Y eso hace chillar a la “minoría” que no puede o no sabe o no quiere admitir el hecho revolucionario.”


Ahora bien, como todo proceso vital, una revolución auténtica necesita defenderse de sus agresores; y como todo proceso ideológico, necesita los recursos expansivos del adoctrinamiento, capaces de ganar al adversario y al indiferente. Uno y otro aspectos, el de la defensa y el de la propaganda, suelen dar en abusos de color “tiránico”; y será interesante analizar cómo se desempeñó el justicialismo en ambas asignaturas. Defendiendo su realización en marcha y en el uso de un “derecho revolucionario” que no se le discute a ninguna revolución auténtica, el justicialismo se limitó a restringir algunas libertades individuales frente a las tentativas de contrarrevolución que se dieron casi desde su principio, o en menoscabo del “derecho de pataleo” que recababa una minoría de políticos fuera de uso y de intelectuales que sólo se jugaron al fin en la intimidad segura de sus casas o en “autodestierros” grises, donde alcanzaron la palma de un martirio incruento que más tarde les daría fáciles rentas. Nuevamente, y contra las prácticas históricas de los paredones de fusilamiento, la revolución justicialista presentó una “marca de benignidad” que dejó en pie a todos sus enemigos. No procedió así la contrarrevolución de 1955, ya que usó el fusilamiento en su instrumental represivo, la violencia legalizada y por último la muerte civil de una mayoría social entera

“A mi entender se logró en esos años, por adoctrinamiento, la consolidación de una conciencia nacional y social, o como ya dije, la transmutación de una masa numérica en un pueblo esencializado, lo cual, en adelante y hasta hoy, haría ridícula la pretensión de “educar al soberano” que siguen exhibiendo los políticos en quiebra electoral.”

“En puridad de verdad, el gobierno justicialista no entró en conflicto con la Iglesia, sino con algunas jerarquías eclesiásticas argentinas que se le opusieron tardíamente, después de haber logrado de él la reimplantación legal de la enseñanza religiosa en las escuelas y todos los medios operativos tendientes a ponerla en obra (...) Jugaron a favor de las minorías nacionales e internacionales que buscaban el fin del justicialismo. Y nos fue dado ver, en la ya histórica procesión del Corpus, marchar detrás de la cruz a marxistas públicos, ateos de solemnidad, católicos liberales que desdibujaban a su Dios y literatos que nunca lo conocieron (...) Nos quedó, empero, un saldo irónico: bajo la sotana del clero argentino (y no de la Iglesia Católica) se preparó el aniquilamiento de la única revolución político-social que se haya inspirado hasta hoy en el mandato crístico de las encíclicas papales”

“Pero algo desentonaba en el conjunto: fue una minoría que vio esas novedades primero con orgulloso desdén, más adelante con inquietud y al fin con un temor que linda hoy con el pánico. Es lo que se designó más tarde con el nombre de “oligarquía” y en la cual el justicialismo vio a su antagonista nato desde las primeras escaramuzas.”

“ El diccionario defina así a una oligarquía: “Gobierno de pocos, y es cuando algunos poderosos se aúnan para que todos los negocios dependan de su arbitrio”. Fácil es advertir hasta que punto esa definición conviene a la minoría “dirigente” que gobernó al país desde la llamada “reconstrucción nacional”; o desde Caseros, batalla que da fin a la primera manifestación realmente popular que registra nuestra historia.”

martes 7 de abril de 2009

googlealo

El ejercicio es simple: se escribe una palabra y se mira cuantos resultados aparecen.
Suelen ser resultados sorprendentes, que permiten entender algunas cosas. ¿Quienes usan internet?¿Cuál es máximo el nivel de estupidez posible?
¿Cuál es el sentido de la vida?


Kirchner:

kirchner 8960000 resultados
kirchnerismo 595000 resultados
kirchner cristina 1790000 resultados
kirchner montonero 61100 resultados
kirchner florencia 91500 resultados
kirchnerista 383000 resultados
kirchner judío 108000 resultados
kirchner corrupción 533000 resultados
kirchner hija 412000 resultados

Menem:

menemismo 159000 resultados
menem lo hizo 137000 resultados
menem wikipedia 68200 resultados (uno que se quiere enterar)
menem estratosfera 4630 resultados
menem 1989 316000 resultados
menem carlos saul 57000 resultados
menem presidente 1070000 resultados
menem privatizaciones 81700 resultados

Macri:

macril 39700 resultados
macril crema 1300 resultados (sin ningún prurito para cagarse en la educación pública)
macril prospecto 87 resultados
macri pro 261000 resultados
macri mauricio 378000 resultados
macri juega sucio 6250 resultados
macri juega limpio 7990 resultados
macri judío 26200 resultados

el moscardon

el moscardon y la palabra 14200 resultados (¿donde?¿qué?)
el moscardon 304000 resultados
el moscardón ingles 6340 resultados (calenchu fucking blowfly, sigue imponiéndose la cultura nacional y popular)


yo googleo, tu googleas, el googlea, nosotros googleamos, vosotros googleais, ellos googlean

lunes 6 de abril de 2009

¿Acto fallido?

"No haremos nada que ponga en peligro la construcción de la ALIANZA"
Ricardo Alfonsín, 11/05/2009

jueves 2 de abril de 2009

2 de Abril: Día del veterano y los caídos en Malvinas

Las Malvinas son Argentinas. Aclaro que estoy convencido de esto, para ponerme a salvo de cualquier "patrioterismo".Sin embargo, el feriado del 2 de Abril no pretende conmemorar el belicismo etílico de Galtieri, ni mucho menos la maniobra canalla de una dictadura asesina, que manipuló a una gran parte del pueblo -que a veces es muy estúpido- convenciéndolo de una victoria imposible contra el imperialismo inglés, recostándose en la estúpida esperanza de que Estados Unidos priorizara el TIAR (Tratado interamericano de Asistencia Recíproca) por sobre la entidad de la OTAN.
EL 2 de Abril NO RECUERDA NINGUNA GESTA PATRIOTICA.
En todo caso, recuerda a miles de pibes que fueron a batallar contra uno de los ejércitos mas poderosos del mundo, dirigidos por la alta oficialidad mas cruel, asesina, corrupta y cobarde de la historia nacional, en condiciones materiales dignas de vergüenza. Tal vez el 2 de Abril sea un día para recordar nuestra irracionalidad colectiva, nuestra estupidez nacional. O un día para recordar a los hijos de puta que vociferaron desde el balcón bravatas corajudas a cuenta de conscriptos de 18 años, en su mayoría procedentes de regiones subtropicales (¿Alguien no tuvo 18 años? ¿Pueden hacer el esfuerzo de volver a tener, por un rato, 18 años, y apenas pensar en ir a la guerra?)

No comulgo con la idea de recordar el 2 de Abril como el día del inicio de ninguna gesta patriótica. En todo caso, si esa es la intención, recordemos la lucha del Gaucho Rivero contra la ocupación inglesa en el siglo 19, o el gestos de reafirmación de soberanía de Dardo Cabo en 1966.
Mejor recordemos a los entonces jovencísimas víctimas de nuestra dictadura asesina y nuestra estupidez nacional: los jóvenes de 18 años que fueron a morir a las Islas Malvinas para que millones pudieran festejar una fantasía nacionalista que fue la cúspide de nuestra idiotez.

miércoles 1 de abril de 2009

Necroindulgencia


Hoy no parece ser el día para escribir sobre la teoría de los dos demonios ni sobre las leyes de obediencia debida y punto final. Tampoco es el día indicado para hablar de las claudicaciones en materia económica del gobierno alfonsinista, o del pacto de Olivos, o de su aporte al engendro Aliancista.

Hoy prefiero hablar del tipo que campeó una etapa difícil de la política nacional, que se animó a algunas cosas a las que muchos todavía siguen temiendo y que siempre prestigió el ejercicio de la política, más allá de que pueda coincidir con él en nada o en casi nada.
Se murió un tipo que hizo política militante siempre, que siempre (o casi siempre) creyó en la democracia y que muchas veces tuvo razón. Más allá del endiosamiento hipócrita que le hacen los mismos que bastardean a la política como ejercicio y más allá del uso vergonzoso que de su muerte están haciendo sus imposibles herederos de doctrina, utilizándolo como bandera aglutinante en contra del gobierno nacional. De hecho, este último aspecto es revelador de hasta que punto el siempre discutible Alfonsín es superior a los radicales de hoy: porque, aun muerto, es la única prenda mostrable, aglutinante y confirmatoria de identidad partidaria o ideológica. Pues ante la falta total de argumentos, solo los queda apelar a la figura de su caudillo.

Que en paz descanse Alfonsín. Quiero quedarme con la imagen de un hombre, que con todas sus contradicciones, agachadas y errores, siempre creyó en la política, en la militancia y en la lucha de ideas.