Ayer, los grandes poderes mediáticos haciendo causa común con el reclamo de las patronales agropecuarias, solidarizándose con sus intenciones desestabilizadoras, cubriendo las 24 horas del día los exhabruptos chacareros del energúmeno de Gualeguaychú (el mismo que les dijo "gracias por todo" a Zloto y TNmbaum), amplificando cada cacerolazo urbano por ínfimo que fuera, tersgiversando, ocultando y mintiendo cuanto fuese necesario para lograr el triunfo contra la 125.
Hoy, la mesa de enlace -punta de lanza del dispositivo de desgaste gubernamental (como la proclamó Buzzi), llenadora del vacío político que una oposición patética y de argumentos miserables deja- le devuelve la mano prestada al gran capital mediático: cuando el gobierno se apresta a enviar al congreso la nueva ley de medios - consensuada, democrática, de avanzada para el mundo entero- para reemplazar una ley obsoleta que discrimina a amplios sectores y que ha favorecido una concentración insoportable, los patroncitos largan un nuevo lock out.
Tardará más o menos, pero se sumará también la derecha opositora panradical y perogarca, conforme con su impotencia política y siempre dispuesta a ser vagón de cola de las intenciones corporativas, bastardeando la política hasta más no poder.
Nunca como ahora estuvo tan claro el escenario de confrontación: corporaciones versus política, poder patronal contra poder popular. Tal vez estemos en los preámbulos de una nueva crisis que agregue nuevos factores a la ecuación. Los resultados dependerán de la lucidez que muestre la dirigencia de uno y otro lado, de quien logre volcar la balanza de la opinión pública a su favor.
El gobierno debería evitar exhabruptos y bravatas (como la estupidez de hablar de goles desaparecidos)y focalizarse en su punto fuerte: las enormes razones, justificaciones y argumentos a favor de esta nueva ley de servicios audiovisuales democrática, casi revolucionaria.
miércoles 26 de agosto de 2009
Hoy por ti, mañana por mi..
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