1)
Si la moral – entendida desde el más rígido encuadramiento burgués- es la gran bandera que agita un hombre para señalar el camino de la salvación.
Si ese hombre predica la honestidad, la pureza, la austeridad, en suma: una introspección celosa, un tutelaje directriz de impulsos y un cercenamiento decidido de vicios innobles.
Si todo empieza y termina en la necesidad de ser honestos, y la política es un disco de sólo dos caras: lo sucio y lo limpio, lo honesto y lo barroso, lo Aguinis y lo demás.
¿Cómo explica Marcos Aguinis –que nos explica todo aquello que entendimos más arriba- su jubilación de privilegio, esa cuantiosa renta vitalicia que percibe y percibirá por haber ejercido la función pública durante menos de un año en el año 1987?
Pues si alcanza con decir que “es legal”, entonces tiro el libro por la ventana.
Pues si alcanza con decir que son calumnias de los “inmorales al servicio del Kirchnerismo”, entonces libro al inodoro.
Cuesta soportar tanta hipocresía: a la pobreza analítica, a la miseria argumentativa, al reduccionismo que traviste el elemental hecho de “escandalizarse” en una forma de ensayística del futuro prometido, se le suma un hecho que desbarranca todas las pretensiones de este autor de medio pelo.
2)
Aquí va un anticipo, breve como el sabor que deja el paladeo de la brillante prosa de Aguinis: el libro que vendió cientos de miles de ejemplares, dedica 5 (cinco) páginas a la transcripción completa de un e-mail “anónimo” que Aguinis recibió. Se llama “Cómo debe comportarse un auténtico argentino”, y es uno de esos mensajes que cualquier individuo que respete su inteligencia borra antes de leer.
Por ejemplo, dice genialidades como estas:
CONDUCIENDO: Moleste sistemáticamente al que viene detrás, a la vez haga luces y toque bocinazos al de adelante…
No lo transcribiré: si Aguinis no respeta sus libros, yo respeto al menos este humilde blog. Si quieren leerlo, acá está. Son cinco páginas del gran best seller que vino a sacar a los argentinos de su letargo, a conminarlos a refundar La Patria, a infundir preocupación a la vez que esperanza a los patriotas del cono sur.
Estas son, al parecer, las preclaras ideas de Marcos.
Yo quisiera cobrar unas 7 luquitas por mes para tener tiempo de jugar al intelectual como hace él. Y supongo que no perdería mucho tiempo citando mails anónimos en un libro. Por respeto a los lectores, al menos.
miércoles 22 de julio de 2009
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5 comentan por ahí:
A ver, yo creo que a Aguinis hay que matarlo, con un solo tiro, certero, en la frente, al mejor estilo Takeshi Kitano. Un solo tiro ¿para qué desperdiciar balas en un ser insignifcante?
Después del tiro hay que asegurarse, hay que rematar con un deguello o media docena de patadas. Yerba mala nunca muere, acordate de Kohan.
¡Cuánta violencia destilan estas falanges populistas!
Vaderetro ¡Viva la República Aguinista!
Exactamente lo mismo que hace Taringa! con su libro.
Pero al menos los contenidos son propios.
POr diossss encima el 90 % de la gente lo lee debe pesar "qué capo este tipo"...
Cuando tenía 16 años una profesora nos dio fragmentos del libro para analizar...Hoy en día tódavía agrandezco ese "ejercicio" porque desde los 16 años tomé conciencia de que no quiero nunca jamás ser tan moral como Aguinis, prefiero seguir en la barbarie!!!
www.tischikmariasol.blogspot.com
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